Skiredj Library of Tijani Studies
En el nombre de Allah, el Misericordiosísimo, el Especialmente Misericordioso. Que Allah bendiga y conceda paz a nuestro señor Muhammad, a su familia y a sus compañeros.
Entre las cuestiones prácticas tratadas en la jurisprudencia tijaní está la recitación de la Wazifa por los difuntos. Este asunto ha suscitado en ocasiones confusión, especialmente cuando algunos lectores se topan con afirmaciones breves sin su más amplio contexto erudito. Sin embargo, cuando se leen con atención los escritos de las principales autoridades de la ṭarīqa tijaní, surge un panorama claro: los sabios reconocidos del Camino no consideraron esta práctica como prohibida. Antes bien, sus afirmaciones giran en torno a su permisibilidad, a su práctica efectiva o a su aprobación de quienes la realizaban.
Este artículo aclara la cuestión de manera sencilla y estructurada, manteniéndose fiel a la comprensión transmitida de las grandes autoridades tijaníes.
La cuestión en breve
La pregunta específica aquí es la recitación de la Wazifa tijaní por una persona fallecida, especialmente antes del entierro, para que su bendición alcance al difunto.
Según los grandes sabios del Camino, esta práctica era conocida, aceptada y llevada a cabo en importantes círculos tijaníes. La discusión no es si es absolutamente inválida, sino más bien cómo debe entenderse, con qué intención se realiza y cómo surgieron ciertas confusiones posteriores.
Por qué algunos lectores se confunden
Parte de la confusión proviene de una conocida afirmación del sabio Sidi Ahmad Skiredj en al-Yawāqīt al-Ahmadiyya al-Irfāniyya. Preguntado por la legitimidad de recitar la Wazifa en un funeral, empieza diciendo que la Wazifa en banquetes y funerales fue un desarrollo posterior
en el Camino, no algo conocido de esa forma durante la vida del Sīdī Aḥmad al-Tijānī, que Allah esté complacido con él.
Si se lee esa frase de manera aislada, puede parecer que implica un rechazo. Pero esa no es la respuesta completa. Inmediatamente después, explica que la práctica de Fez había llegado a ser recitarla en tales casos reuniendo a los hermanos, y añade que la intención era que su bendición estuviera presente para el difunto y para los anfitriones de la reunión.
Esta segunda parte es esencial. Muestra que la cuestión nunca fue tratada como una simple prohibición. Antes bien, se la reconoció como una práctica establecida en el entorno tijaní de Fez.
Qué significa realmente “la práctica de Fez”
Cuando los sabios del Camino se refieren a la práctica de Fez, no se trata de un hábito social casual, sin autoridad que lo respalde. En el contexto tijaní, alude ante todo a la práctica de la Gran Zāwiya de Fez, cuya tradición viva fue configurada por eminentes sabios, discípulos cercanos y herederos del Camino.
Esos sabios no eran hombres comunes. Contaban entre quienes vivieron cerca del Shaykh, aprendieron de él, se beneficiaron de su guía y transmitieron sus enseñanzas con precisión. Sus dictámenes prácticos tenían verdadero peso en la jurisprudencia tijaní.
De modo que, cuando Sidi Ahmad Skiredj se refiere a la práctica establecida de Fez, se está refiriendo a una práctica asentada en la vida erudita del propio centro tijaní.
Una distinción clave: los funerales no son lo mismo que los banquetes
Una de las razones por las que este asunto puede parecer confuso es que algunos sabios trataron conjuntamente la Wazifa en banquetes y en funerales. Pero estos dos contextos no son idénticos.
La recitación de la Wazifa por el difunto antes del entierro es una cosa. La recitación de la Wazifa durante una reunión de comida después del entierro es otra. Un banquete, un convite de boda, una ʿaqīqa y una comida funeraria no conllevan todos el mismo dictamen, la misma intención ni el mismo potencial de uso indebido.
Por eso algunos sabios objetaron no al principio de recitar la Wazifa por un difunto, sino a ciertos usos sociales o performativos de la Wazifa en reuniones públicas.
A qué objetaron algunos sabios
En los escritos de los sabios tijaníes aparece una aclaración crucial: la objeción de algunas autoridades no iba dirigida al simple acto de recitar la Wazifa por un difunto amante del Camino. La objeción real era convertir la Wazifa en algo que se asemejara a las prácticas ceremoniales públicas de otras órdenes, especialmente cuando se hacía por ostentación, reputación o motivos mundanos.
Este punto fue consignado por Sidi Muhammad ibn Yahya Balaminu al-Ribati, quien explicó que el gran sabio Sidi Muhammad al-Arabi ibn al-Sa’ih sí aprobaba la recitación de la Wazifa por quien había fallecido amando al Shaykh y su Camino. Lo que
le desagradaba era otra forma por completo: reuniones en las que la Wazifa se trataba como una ocasión pública ligada a la influencia social, el prestigio o los intereses mundanos.
Esa es una distinción mayor. La cuestión no es simplemente si se recitaba la Wazifa, sino por qué y cómo.
Otra fuente de confusión: añadir la Haylala después de la Wazifa
Hay también otro detalle importante. En algunas reuniones, la gente no se detenía en la Wazifa. Tras concluirla, continuaban con la Haylala en su forma colectiva completa, con su círculo, su ritmo y su estructura de reunión.
Esto parece ser una de las principales razones detrás de la reacción enérgica de ciertos sabios, entre ellos Sidi Ahmad al-Abdalawi, a quien menciona Sidi Ahmad Skiredj. La incomodidad no se refería meramente a la Wazifa en sí, sino a prolongar la ocasión hacia otra forma colectiva de recuerdo de un modo que no pertenecía a la disciplina adecuada del momento.
Así pues, una vez más, el asunto es más matizado que una simple fórmula de sí o no. La crítica a menudo concernía a la forma de la reunión, no al principio de buscar bendición para el difunto mediante la Wazifa.
La práctica de recitar la Wazifa por el difunto antes del entierro
Cuando la cuestión se refiere específicamente a la recitación de la Wazifa por el difunto antes del entierro, la postura se vuelve más clara. Los sabios del Camino aceptaron esta práctica, y grandes autoridades actuaron conforme a ella.
El propio Sidi Ahmad Skiredj, en última instancia, respaldó su permisibilidad basándose en la práctica establecida de Fez. Y sabios posteriores trataron el asunto en términos aún más explícitos.
El testimonio de Sidi Idris al-Iraqi
Entre las referencias más sólidas sobre esta cuestión está el sabio Sidi Idris ibn Muhammad ibn al-Abid al-Iraqi, quien trató el tema extensamente en su libro al-Risāla al-Shāfiya fī Fiqh al-Ṭarīqa al-Ahmadiyya al-Tijāniyya. Afirmó la permisibilidad de recitar la Wazifa por el difunto y explicó su fundamento en las enseñanzas y en la comprensión transmitida del Camino.
Su tratamiento es importante porque muestra que no se trataba de una costumbre local aislada. Era un tema de reflexión jurisprudencial dentro de la propia tradición tijaní.
La posición de Sidi Muhammad al-Arabi ibn al-Sa’ih
También se cita a la gran autoridad tijaní Sidi Muhammad al-Arabi ibn al-Sa’ih en apoyo de esta práctica.Se menciona en un relato transmitido a través de respetadas fuentes tihaníes que, cuando falleció Sidi Qasim ibn Abd al-Salam Jassus, Ibn al-Sa’ih ordenó a los hermanos que estaban presentes con él que se apresuraran a ir a la casa del difunto y recitaran allí la Wazifa completa.
Este es un relato significativo, porque no se trata únicamente de una aprobación teórica. Es un ejemplo concreto de un erudito destacado de la vía que ordena la recitación de la Wazifa por una persona fallecida.
Práctica en Rabat y Salé
El asunto no se limitó a Fez. En las notas del jurista Sidi Hasan al-Tadili, se menciona que la costumbre en Rabat y Salé consistía también en recitar la Wazifa tras la muerte de ciertos hermanos o amantes de la vía. En ocasiones se recitaba de una forma más ligera, con menos repeticiones de Jawharat al-Kamal, pero el principio subyacente permanecía igual: se recitaba la Wazifa para que su bendición acompañara al difunto.
Esto muestra que la práctica era conocida más allá de una sola ciudad y había pasado a formar parte de la cultura devocional vivida de importantes comunidades tihaníes.
El propósito que subyace a la práctica
El propósito que subyace a la recitación de la Wazifa por los difuntos fue expuesto con claridad por los eruditos: buscar la bendición de la Wazifa para el difunto, y también para quienes se reunían en la casa.
Esta intención importa. La práctica no fue tratada como una costumbre social vacía. Estaba ligada a la baraka, a la misericordia, al amor por el difunto y a la lealtad a la vía.
Por eso los eruditos que la aceptaron lo hicieron dentro de un marco devocional, no como una representación pública ni como una exhibición social.
¿Discreparon los grandes eruditos?
Cuando se examinan las declaraciones de los grandes eruditos más autorizados de la vía, no se encuentra una disputa doctrinal tajante sobre la legitimidad de recitar la Wazifa por los difuntos en el sentido propio. Sus posturas se sitúan dentro de un margen estrecho y coherente: o bien la permitieron claramente, la practicaron, o aprobaron a quienes la realizaban.
Las diferencias reales conciernen a detalles relacionados: si se mezclaba con otras formas de reunión, si se hacía en ámbitos de ostentación, o si se recitaba en forma completa o abreviada.
Eso es muy distinto de afirmar que la práctica misma fue rechazada por los maestros de la vía.
Una conclusión equilibrada
La lectura cuidadosa de las principales autoridades tihaníes conduce a una conclusión equilibrada:
La recitación de la Wazifa por los difuntos era conocida entre grandes eruditos de la vía.
Se practicaba en importantes centros tihaníes como Fez, y también era conocida en lugares como Rabat y Salé.
Grandes autoridades como Sidi Ahmad Skiredj, Sidi Idris al-Iraqi, y los relatos relativos a Sidi Muhammad al-Arabi ibn al-Sa’ih respaldan su legitimidad.
Las objeciones reales planteadas por algunos eruditos se dirigían a los malos usos, especialmente cuando la Wazifa se convertía en una exhibición social, se mezclaba de manera inapropiada con otros ritos colectivos, o se utilizaba con intenciones mundanas.
En otras palabras, la cuestión no es si la Wazifa puede recitarse por los difuntos en principio. La respuesta de las principales autoridades de la vía es sí. La verdadera preocupación es que se haga con la intención correcta, el adab correcto y de un modo fiel al espíritu de la vía tihaní.
Palabra final
La recitación de la Wazifa por los difuntos no es una costumbre marginal ni carente de fundamento en la práctica tihaní. Se apoya en el testimonio de eruditos reconocidos, en la práctica heredada de los principales centros tihaníes y en el objetivo devocional de buscar bendición para quienes murieron en amor al Shaykh y a su vía.
Eso basta para establecer el asunto con claridad.
Que Allah conceda misericordia a los difuntos, acepte las súplicas de los vivos y mantenga a la gente de la vía firmes en el conocimiento, el adab y la sinceridad.
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