Palabras escogidas del Cheikh Sīdī Aḥmad al-Tijānī, extraídas de los grandes libros de la Vía.
Sabiduría del día
Y el arrepentimiento de los selectos consiste en volver de toda cosa a Dios, mediante el desasimiento respecto de todo lo que no sea Él. Señaló este arrepentimiento el hadiz con sus palabras —que Dios le bendiga y le conceda paz—: «Emigrad hacia mí desde el mundo y cuanto hay en él». Y también la aleya indicó este arrepentimiento. Dijo —Glorificado y Exaltado sea—: (Huid, pues, hacia Dios. En verdad, yo soy para vosotros, de parte de Él, un claro amonestador. Y no pongáis junto con Dios otra divinidad) la aleya.
Y el arrepentimiento de los selectos consiste en volver de toda cosa a Dios, mediante el desasimiento respecto de todo lo que no sea Él. Señaló este arrepentimiento el hadiz con sus palabras —que Dios le bendiga y le conceda paz—: «Emigrad hacia mí desde el mundo y cuanto hay en él». Y también la aleya indicó este arrepentimiento. Dijo —Glorificado y Exaltado sea—: (Huid, pues, hacia Dios. En verdad, yo soy para vosotros, de parte de Él, un claro amonestador. Y no pongáis junto con Dios otra divinidad) la aleya.
Fuente: Les Perles des significations, t. 2, p. 587
El Corán es el mejor del recuerdo; pero recorrer la vía por medio de él está condicionado a que el recitador se represente en su fuero interno —en el momento de la recitación— que el Señor, Glorificado y Exaltado, es Quien se lo recita a él mientras él escucha. Si este estado le dura y se caracteriza por él, se conecta con la aniquilación completa; y ésta es la puerta de la llegada a Allah —Exaltado sea—. Y la paz.
Fuente: Les Perles des significations, t. 1, p. 339
Ciertamente, quien toma nuestro wird y oye lo que en él se menciona: entrar en el Paraíso sin rendición de cuentas ni castigo, y que no le perjudica pecado alguno; ciertamente, quien oye eso y se arroja a las desobediencias a Allah por lo que oyó, tomando ello como ardid para sentirse a salvo del castigo de Allah en sus desobediencias, Allah revestirá su corazón con el aborrecimiento hacia nosotros hasta que nos injurie; y cuando nos injurie, Allah le hará morir como incrédulo. Así que guardaos de las desobediencias a Allah y de Su castigo; y a quien Allah haya decretado, de entre vosotros, caer en un pecado —y el siervo no es impecable—, que no se acerque a él sino con un corazón lloroso, temeroso del castigo de Allah. Y la paz.
Fuente: Les Perles des significations, t. 1, p. 268
Y guardaos —y en Allah está el amparo— de vestir el manto de la seguridad frente al ardid de Allah al incurrir en los pecados, por creer el siervo que está a salvo de que Allah le tome cuentas por ello; pues quien se planta en esta postura ante el Real —Exaltado sea— y persevera en ella, es indicio de que muera como incrédulo —y en Allah Altísimo está el amparo—.
Fuente: Les Perles des significations, t. 2, p. 764
6Al-Ifādah al-Aḥmadiyyah for the Seeker of Eternal Felicity
Sentarse con quienes aborrecen es un veneno que se desliza en quien lo lleva.Y en este sentido:Elige para ti a aquel que obedeció = pues los temperamentos roban temperamentos
7Al-Ifādah al-Aḥmadiyyah for the Seeker of Eternal Felicity
Si supierais el فضل que hay en la wazīfa, iríais a ella a gatas.La causa: que a uno de los hermanos le pesaba venir a la wazīfa por su avanzada edad, el peso de su cuerpo y la lejanía de su casa; y la época entonces era época de invierno. Se disculpó, por su estado, ante nuestro señor —que Allah esté complacido con él—, y entonces lo mencionó.
9Al-Ifādah al-Aḥmadiyyah for the Seeker of Eternal Felicity
El sentido de «lā ilāha illā Allāh» es: no hay divinidad adorada con verdad sino Allah. En cuanto a la expresión de algunos: “no hay autosuficiente”, no es lo que pretende el Legislador —que Allah le bendiga y le conceda paz—, pues en ello no hay una demanda de la adoración de Allah. Y su intención —que Allah le bendiga y le conceda paz— es llamar a la gente a la adoración de Allah, Altísimo sea.
10Al-Ifādah al-Aḥmadiyyah for the Seeker of Eternal Felicity
Quien quiere la rectitud en este tiempo es como quien quiere construir una escalera hasta el cielo.Su causa: que alguien de la Gente de la Casa le pidió que invocara para él la rectitud. Y le dijo: Allah se volverá hacia ti con Su favor y Su complacencia. Y se le preguntó por qué no invocó la rectitud; y él lo mencionó. Entonces le repitió la petición de la rectitud, y le dijo: Te dije: Allah se volverá hacia ti con Su favor y Su complacencia, seas recto o torcido; si Él se vuelve con Su favor y Su complacencia, no le importa —Glorificado sea— tu rectitud ni tu desviación; y, después de que la persona se endereza en este tiempo, no encuentra con quién enderezarse.
La ignorancia acerca de Allah —Exaltado sea— es la esencia misma de la incredulidad manifiesta, sobre cuya consecuencia se ha consensuado que su poseedor permanecerá eternamente en el Fuego, por siempre; y la ignorancia acerca de Allah —Exaltado sea— es la esencia misma del conocimiento de Allah —Exaltado sea— y de la fe explícita, sobre cuya consecuencia se ha consensuado que su poseedor permanecerá eternamente en el Jardín, por siempre. En cuanto a la ignorancia que es la esencia misma de la incredulidad, es la ignorancia respecto del grado de Su divinidad: aquello que le corresponde de perfecciones, exigencias e implicaciones, y aquello de lo que se declara absolutamente trascendente entre los aspectos de lo imposible; pues esto es la esencia misma de la incredulidad en Allah.
Y en cuanto a la segunda ignorancia: es la ignorancia de la Realidad que es el quiddidad de la Esencia en tanto que ella es ella; pues esta ignorancia es la fe explícita y la perfección del conocimiento de Allah, ya que la realidad de la impotencia para alcanzar el conocimiento del quiddidad es la realidad de la fe en Allah; y quien pretenda conocer el quiddidad, ciertamente ha incurrido en incredulidad (جواهر المعاني. 2: 668)
Ciertamente, el Nombre Supremo es el propio de la Esencia, y no otro; y es el Nombre de la abarcación. No se realiza con todo lo que contiene sino uno solo en todo el tiempo, y es el Individuo que reúne. Este es el Nombre interior. En cuanto al Nombre Supremo exterior, es el Nombre del grado: el que reúne el grado de la divinidad, con los atributos de la Deidad y sus aspectos de ser adorado; y por debajo de él está el grado de los Nombres de la dispersión. Y de estos nombres proceden las efusiones de los santos amigos de Dios: quien se realiza en un atributo, su efusión será conforme a ese Nombre; y por esto fueron diferentes sus estaciones, y también sus estados. Y todas las efusiones del grado son parte de las efusiones del Nombre mayor de la Esencia. (جواهر المعاني. 1: 170)
El primer existente que Allah —Exaltado sea— hizo existir desde la Presencia de lo Invisible es el espíritu de nuestro señor Muhammad —que Allah le bendiga y le conceda paz—. Luego Allah hizo derivar los espíritus del mundo a partir de su espíritu —que Allah le bendiga y le conceda paz—. Y el espíritu aquí es la modalidad por la cual la materia de la vida está en los cuerpos. Y creó, a partir de su espíritu —que Allah le bendiga y le conceda paz—, los cuerpos luminosos, como los ángeles y quienes se les asemejan. En cuanto a los cuerpos densos y tenebrosos, sólo fueron creados a partir de la segunda relación de su espíritu —que Allah le bendiga y le conceda paz—. Pues el espíritu de él —que Allah le bendiga y le conceda paz— tiene dos relaciones, que Él hizo desbordar sobre toda la existencia: la primera relación es la relación de la luz pura; de ella fueron creados todos los espíritus y los cuerpos luminosos en los que no hay tiniebla. Y la segunda relación, de las relaciones de su espíritu —que Allah le bendiga y le conceda paz—, es la relación de la oscuridad; y de esta relación procede la creación de los cuerpos tenebrosos, como los demonios y el resto de los cuerpos densos, y el Infierno y sus estratos (جواهر المعاني. 1: 285)
En cuanto a la preferencia del Corán sobre toda palabra, entre las invocaciones, la oración sobre el Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— y cualquier otro discurso, es asunto más claro que el sol, como se sabe por las inducciones de la Ley y sus fundamentos. Dan testimonio de ello los relatos auténticos. Y su preferencia se considera desde dos aspectos: el primero, que es la Palabra de la Esencia santísima, caracterizada por la grandeza y la majestad; en este grado, ninguna palabra puede equiparársele. Y el segundo aspecto: lo que él indica en cuanto a ciencias y conocimientos, bellezas de las buenas maneras, vías de guía, nobles virtudes, disposiciones divinas y atributos sublimes, que no poseen sino los hombres de lo divino; en este grado, tampoco hay palabra que pueda equiparársele en señalar estos asuntos. (جواهر المعاني. 1: 335)
El poseedor del amor de la fe, si persevera en dirigirse por él hacia Allah —Exaltado sea—, y su corazón se adhiere a ello, pasa de él al amor de los favores y de las mercedes, porque éste es más alto que aquél. Y el poseedor del amor de los favores y de las mercedes, si persevera en el apego a ello y en orientarse hacia Allah con el corazón
por su vía, ello lo conduce hasta el amor de los atributos; entonces pasa a éste, y es más alto que aquél. Y el poseedor del amor de los atributos, si persevera en dirigirse por él hacia Allah —Exaltado sea— y su marcha y su recorrido se enderezan, pasa de él al amor de la Esencia; y éste es más alto, y es la meta suprema.
Y cuando llega al amor de la Esencia —quiero decir: con sólo que perciba su fragancia— pasa a la aniquilación, grado tras grado. Así, su estado al comienzo es primero desconcierto ante los mundos, luego embriaguez, luego ausencia y aniquilación, con conciencia de la aniquilación; luego hacia la aniquilación de la aniquilación: esto es, que no percibe cosa alguna con percepción, ni preocupación, ni sensación, ni consideración; se ausentan su razón y su imaginación, se pulveriza su número y su cantidad, y no queda sino la Verdad por la Verdad, para la Verdad, en la Verdad. Éste es el مقام del desvelamiento y del comienzo, es decir, el comienzo del conocimiento. Y su poseedor, cuando despierta de su embriaguez —entendiendo por ello la aniquilación—, emprende la ascensión y la elevación en las estaciones por los siglos de los siglos, sin fin (جواهر المعاني. 1: 357)
La pureza es de dos clases: una pureza originaria y una pureza accidental. La pureza originaria está en todos los existentes, en conjunto y en detalle; su fuente y su linaje proceden del secreto de Su Nombre «el Santísimo» (al-Quddūs). Pues Su Nombre «el Santísimo» se manifiesta en cada átomo de la existencia; y «el Santísimo» es el puro, el perfecto, libre de toda deficiencia. Dice en los Nombres idrīsíes: «¡Oh Santísimo, puro de todo mal!». Nada se le resiste de toda Su creación, por Su gentileza. Así, no hay en la existencia sino algo puro y perfecto, por la manifestación de Su Nombre «el Santísimo» sobre cada átomo; todo lo que creó, se manifestó en ello con Su Nombre «el Santísimo».
Si la impureza llegara a caer en un átomo de la existencia, la merma recaería en Sus atributos perfectos —esto es, la santidad frente a todas las deficiencias—, y con ello se seguiría la imposibilidad de la divinidad. Y la divinidad abarca todo átomo, porque la divinidad es el grado integrador y envolvente de Allah —Exaltado sea— en todos los existentes; no hay en la existencia sino lo que entra bajo la divinidad con humildad, sumisión, adoración, glorificación y postración. Pues si un átomo se impurificara, no sería válido que se orientase a adorarlo, a postrarse ante Él y a glorificarle. Por tanto, la pureza lo abarca por la envoltura de la divinidad y la manifestación de Su Nombre «el Santísimo» sobre todo ello: ésta es la pureza originaria..... En cuanto a la pureza accidental, es la que Él —Glorificado y Exaltado— determinó explícitamente en Su Ley; y es Su palabra: «Ciertamente, los asociadores son impuros», y lo que indicaron los enviados acerca de evitar las cosas impurificadas; esto es, las que se juzgan impuras legalmente, no por origen, en el acto de adoración. Pues su impureza es accidental, no esencial, porque permanece con la permanencia de la Ley, que es exigencia del mandato y la prohibición. Cuando se sople en el Cuerno y cese el حکم de la Ley, todas las cosas pasarán a la pureza originaria. La Ley es accidental; su permanencia dura lo que dura esta morada. Cuando se sople
en el Cuerno, la Ley cesará y las cosas retornarán a su origen, y no quedará obligación legal (جواهر المعاني.1: 358-359)
Sabe que los pecados, en lo que respecta a los profetas —entendidos como incurrir en aquello que la Ley sagrada prohíbe— son imposibles en su caso; no es concebible que procedan de ellos, por estar establecida para ellos la infalibilidad respecto de lo que de ellos sea sutil o grave. Y aquello en lo que, respecto de ellos —sobre quienes sean la oración y la paz—, ha tenido lugar el perdón, es lo que emana de los profetas en el registro de la permisibilidad legal (shar‘í), pero sobre lo cual recae la demanda de dejarlo desde un aspecto general, no explícito.
Y la demanda de dejarlo aquí no se refiere a lo ilícito según la Ley sagrada; más bien, se solicita abandonar esa cosa —aunque en sí misma sea lícita— como salvaguarda de la elevación de su rango, por encima de mancharse con el trato de esa licitud. (Yawāhir al-Maʿānī. 1: 383)
Se ha transmitido en el noble hadiz: «Ciertamente, a quien recite la sura de la Sinceridad (al-Ijlāṣ) cien mil veces, Dios lo liberará del Fuego, y enviará un pregonero que pregonará en la Resurrección: Quien tenga una deuda a cargo de fulano, que venga a mí: la pagaré por él». Que haga cada día lo que le sea posible hasta completarla; y que su recitación vaya acompañada de la basmala en cada vez, orientándose hacia la qibla y sin hablar durante el tiempo del recuerdo (dhikr). Y en ello hay un número: treinta y tres mil salka, y trescientas salka, y treinta y tres salka, y tres salka. Y en ello hay diez mil palacios en el Paraíso. (Yawāhir al-Maʿānī. 2: 598)
El vagar de los espíritus de los hombres y su contemplación es desigual: entre ellos hay quien tiene por límite el mundo del mulk, y éste va desde el cielo de este mundo hasta la tierra; ése es el más pequeño de ellos. Y entre ellos hay quien alcanza el mundo del malakūt, que va desde el séptimo cielo hasta aquí. Y entre ellos hay quien cuyas ciencias llegan hasta el mundo del jabarūt, que va desde el Trono hasta aquí. Y entre ellos hay quien cuyo espíritu atraviesa el cerco verde y sale fuera de la esfera del mundo: ésos son los grandes. Que Dios nos haga de entre ellos por Su puro favor y generosidad. Amén. (Yawāhir al-Maʿānī. 2: 651)
El amor de las criaturas por Dios —Glorificado y Exaltado sea— se divide en cuatro secciones: la primera sección: su amor por la recompensa. La segunda sección: su amor por Sus beneficios y Sus dones. La tercera sección: su amor por la perfección y la belleza que en Él se hallan. La cuarta sección: su amor por la Esencia altísima.
En cuanto a su amor por la recompensa, es conocido; y asimismo su amor por Sus beneficios y Sus dones. Y estos dos amores: de ellos tiene parte y porción la generalidad de los creyentes, pero ambos pueden desvanecerse al desvanecerse su causa.
En cuanto a la tercera sección, su causa permanece firme: lo que hay en nuestro Señor de atributos de perfección, grandeza y belleza. Ésta corresponde a los pequeños de los santos, pero no alcanza el cuarto grado, porque el cuarto grado está despojado de causas, motivos y atributos; y éste no se da sino a quien se le abre, se le alza el velo y contempla los secretos de los Nombres y los Atributos, y los dones, y las realidades, y las perfecciones. (Yawāhir al-Maʿānī. 2: 675)
Pedimos a Dios —sea excelsa Su potencia y exaltada Su majestad— que os mire a todos con la mirada del amor, de la complacencia y del cuidado, y con la efusión del favor, de la elección y de la preferencia, hasta no dejar para vosotros bien alguno de los bienes de la religión, de este mundo y del Más Allá, sin concederos de él la mayor parte y porción; y hasta no dejar para vosotros mal alguno de los males de la religión, de este mundo y del Más Allá, sin alejaros de él y preservaros de él; y hasta no dejar para vosotros pecado alguno, grande ni pequeño, sin sumergirlo en el mar de Su perdón y de Su generosidad; y hasta no dejar para vosotros reclamación alguna por los pecados, sin pasarla por alto y perdonar; y hasta no dejar para vosotros necesidad ni demanda alguna —fuera de la desobediencia a Dios— sin apresurarse a concedérosla y sin sosteneros en ello con auxilio y apoyo para llevarlo a término, si ello concuerda con el decreto previo; y si no concuerda con el decreto previo, pedimos a Dios que os compense en todo ello con lo que sea mejor y más elevado. (Yawāhir al-Maʿānī. 2: 763)
Pedimos a Dios —Altísimo—, para todos vosotros, los de la generalidad y los de la particularidad, que derrame sobre vosotros mares de cuidado y de amor procedentes de Él, y de complacencia procedente de Él —Glorificado y Exaltado sea—, conforme a lo que de ello otorgó a los grandes conocedores de entre Sus siervos y a la gente de la especial cercanía, hasta que, ante Él, sean todas
vuestras malas acciones borradas, sin que se os pida cuenta por ellas, y todos vuestros pecados y las huellas de vuestros descuidos queden afrontados con Su indulgencia y Su condescendencia, sin que se os haga frente por ellos. Y le pedimos —Glorificado y Exaltado sea— que os inscriba a todos en el registro de la gente de la dicha, en el cual no escribió sino a los grandes de Sus santos y a la gente de Su especial cercanía, de un modo en el que no sea posible ni el borrado ni el cambio; y que colirice vuestras intuiciones con Su luz, la cual roció sobre los espíritus en la preeternidad; y que os salga al encuentro con Su favor en este mundo y en el Más Allá; y que os mire con la mirada de Su misericordia: aquella con la que, a quien Él mira, le aparta todas las adversidades de este mundo y del Más Allá. (Yawāhir al-Maʿānī. 2: 772)
Y esto: tened por sabido que todos los siervos en esta morada son blancos para la flecha de las calamidades del tiempo: ya sea por una desgracia que desciende, o por una gracia que se desvanece, o por un amado al que se pierde con su muerte o su destrucción, o por otra cosa semejante, cuyas sumas y detalles no tienen límite. A quien de vosotros le sobrevenga algo así, paciencia, paciencia, para apurar su amargura; pues para eso descendieron los siervos a esta morada.
Y quien de vosotros se vea derribado su corcel, sin poder cargar con su peso ni resistir las cargas que le sobrevienen: que se aferre necesariamente a una de estas dos cosas, o a ambas a la vez —y esto es más perfecto—. La primera: perseverar en «Yā Laṭīf» mil veces después de cada oración, si puede; y si no, mil por la mañana y mil por la tarde, pues con ello se acelera su liberación de su desgracia. La segunda: cien oraciones sobre el Profeta —que Dios le bendiga y le conceda paz— con «al-Fātiḥ li-mā ughliqa», etc.; y que entregue su recompensa al Profeta —que Dios le bendiga y le conceda paz—, si puede, cien veces tras cada oración; y si no, cien por la mañana y cien por la noche. Y que con ambas tenga la intención de que Dios —Altísimo— lo salve de todo su atolladero y apresure su liberación de su aflicción, pues con ello se le acelera el socorro en el menor tiempo. (Yawāhir al-Maʿānī. 2: 772)
Así pues, aquello con lo que te exhorto y te recomiendo —por Dios, Poderoso y Majestuoso— es: en tu secreto y en tu exterior, purificar tu corazón de contradecir Su mandato; apoyarte en Dios con tu corazón; estar complacido con Su decreto en todos tus asuntos; y tener paciencia ante los cursos de Sus determinaciones en todos tus estados. Y ayúdate para todo ello incrementando el recuerdo de Dios cuanto te sea posible, con presencia de corazón, pues es un auxilio para ti en todo aquello a lo que te he recomendado. Y el recuerdo de Dios de mayor provecho, más grande en su fruto y en su retorno, es la oración sobre el Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz— con presencia de corazón, pues ella se hace garante de todas las demandas de este mundo y del Más Allá, alejando y atrayendo en toda cosa. Y quien multiplica su práctica es de los más selectos amigos de Dios. (Yawāhir al-Maʿānī. 2: 774)
Y la segunda cosa de las que te recomiendo: abandonar las prohibiciones de bienes según la Ley sagrada, en comida, vestido y vivienda. Pues lo lícito es el polo alrededor del cual giran las esferas de todas las demás adoraciones; y quien lo descuida, descuida la adoración. Y guárdate de decir: «¿Dónde lo encuentras?», porque es abundante en toda tierra y en todo tiempo; pero se halla buscando cumplir el mandato de Dios, exterior e interiormente, y atendiendo a la necesidad
del tiempo, si no se halla lo lícito explícito. Y este lugar requiere una comprensión jurídica (fiqh) precisa, y amplitud de conocimiento de las normas de la Ley sagrada; y quien es así, no se le hace difícil encontrar lo lícito.(Jawāhir al-maʿānī. 2: 775)
Y el asunto del que no hay escapatoria después de esto, y que es el comienzo de todos los asuntos y su término, es la vinculación del corazón con Dios Altísimo, recogiéndose hacia Él y volviendo a Él, y dejando todo lo demás, en general y en particular. Pues si el siervo es capaz de hacer emigrar su corazón hacia Dios de toda manera y en todo estado, con el movimiento del corazón de forma sensible, eso es la meta. Y si no puede, que se atenga, después de cada oración, a esta súplica tres o siete veces; luego que la haga pasar por su corazón fuera de las oraciones y se obligue a ello: eso llegará a ser para él un estado. Y la súplica es ésta: ¡Oh Dios! En Ti está mi apoyo, y en Ti mi refugio, y a Ti mi amparo; en Ti mi confianza; por Ti mi fiar, y en Tu poder y Tu fuerza mi dependencia; y en el curso entero de Tus disposiciones, mi satisfacción; y en mi reconocimiento del fluir de Tu subsistencia sustentadora (qayyūmiyya) en toda cosa, y de la imposibilidad de que nada, pequeño o grande, se sustraiga a Tu ciencia y a Tu dominio irresistible, hasta el instante de mi quietud. Fin. (Jawāhir al-maʿānī. 2: 775)
Pedimos a Dios —majestuosa es Su Majestad, santificadas Sus cualidades y Sus nombres— que derrame sobre vosotros en esta vida mares de bienes, de bondades y de bendiciones, sin merma, y la plena salud frente al mal de las criaturas y frente a la necesidad de las criaturas.
Y en cuanto a la Otra Vida, Le pedimos —glorificado y exaltado sea— que os trate en ella a todos vosotros, y a todos los vuestros, con el trato con que trata a los mayores de Sus amados y elegidos entre Sus santos (awliyāʾ), y a los íntimos de Su presencia, sin obra por vuestra parte, sino por Su puro favor; y que derrame sobre vosotros mares de Su complacencia y de Su gracia en esta vida y en la Otra; y que sea para vosotros en esta vida y en todo paraje de los parajes de la Otra Vida, Protector y Auxiliador, Amante y Complacido, Dadivoso y Benévolo; y que sea, frente a todos los males, adversidades y daños, quien los rechaza y quien os salva; y que os vista con el ropaje de Su poderío y de Su solicitud en esta vida y en la Otra; y que haga pura vuestra orientación hacia Él y el desprendimiento de vuestros corazones hacia Él, como Él ha hecho pura la orientación de los corazones de los gnósticos y los veraces (ṣiddīqīn) entre Sus siervos; y que haga el desprendimiento de vuestros corazones hacia Él —glorificado sea— como el desprendimiento de los corazones de los aqṭāb de entre Sus criaturas, (Jawāhir al-maʿānī. 2: 794)
Y aquello que te recomiendo, y sobre lo cual ha de ser tu marcha y tu obra, es que vincules tu corazón a Dios cuanto puedas, y acostumbra tu corazón a mantenerse firme ante los cursos de los decretos divinos; y no acostumbres a tu alma al desasosiego ante el mandato de Dios, pues eso es perdición para el siervo en esta vida y en la Otra. Y si la angustia se intensifica sobre ti y el asunto se te estrecha, recurre a Dios Altísimo y mantén tu puesto a la puerta de Su gentileza,
y pídele, por la perfección de Su gentileza, el desahogo de lo que se ha estrechado y el desvanecimiento de aquello cuya angustia se ha intensificado; y multiplica la súplica humilde y la imploración ante Dios Altísimo en ello.
Y que esto sea por tu parte en el estado de quien tiene el corazón a solas con Dios, separado de las ocupaciones, como el estado de la mujer anciana que no tiene sino un único hijo, arrebatado de delante de sus ojos para cortarle la cabeza. Ella, entonces, busca intercesión en Dios y en la gente para que se le levante lo que le ha sobrevenido; pues en ese estado no tiene preocupación sino por su hijo, y su corazón no presta atención a nada de los asuntos de este mundo ni del Otro. Porque quien se halle en este estado, y acuda aterrorizado a Dios Altísimo cuando descienden las angustias y las adversidades a este límite, y Lo invoque con Su Nombre, el Sutil (al-Laṭīf), cuanto pueda, el alivio se apresurará hacia él en el tiempo más cercano; y si no está en este estado, el asunto se le demorará. (Jawāhir al-maʿānī. 2: 795)
Una recomendación para todo aquel que quiera aconsejarse a sí mismo y aconsejar para su Señor, conforme a las palabras suyas —que Dios le bendiga y le conceda paz—: «La religión es el consejo sincero (naṣīḥa)». Dijeron: «¿Para quién, Mensajero de Dios?». Dijo: «Para Dios y Su Mensajero, y para Su Libro, y para el común de los creyentes y sus particulares». Así, lo primero de ello es el temor reverente de Dios —no hay divinidad sino Él—, presente en la recomendación de ʿAlī a sus hijos —Dios esté complacido con ellos—, y es que dijo: «¡Hijos míos! Os recomiendo el temor reverente de Dios el Inmenso en lo oculto y lo manifiesto; la palabra de verdad en la complacencia y en la ira; la justicia con el amigo veraz y con el enemigo; y la moderación en la riqueza y en la pobreza»,
luego, tras eso, acudir aterrorizado a Dios Altísimo, refugiarse en Él de la opresión de todo apremio de los asuntos, vincular el corazón a Él —glorificado y exaltado sea— según el grado de su dueño, y el pudor ante Él —glorificado y exaltado sea— conforme a sus palabras —que Dios le bendiga y le conceda paz—: «Averaos de Dios con el verdadero pudor». Dijeron: «Nos avergonzamos, y alabado sea Dios». Dijo: «No es eso así; sino que el pudor es que guardes la cabeza y lo que contiene, y guardes el vientre y lo que alberga; y que recuerdes la muerte y la descomposición; y quien desea la Otra Vida deja el adorno de este mundo. Quien haga eso, se ha avergonzado de Dios con el verdadero pudor». (Jawāhir al-maʿānī. 2: 806)
La cima del saber, después de rectificar la fe, es orientarse hacia Dios y volverse hacia Él en forma y en esencia; luego, enseñar el modo de las obras legales: de la purificación ritual, la oración, el ayuno y otras; luego, le es obligatorio aprender aquello que necesite en lo relativo al trato de las transacciones legales: compraventa, matrimonio y otras dos. (al-Jāmiʿ ....)
En cuanto a la veneración, la magnificación, la sumisión y el humillarse bajo el imperio del dominio irresistible, eso es debido a la Esencia por parte de toda criatura, aun cuando no se le hubiera ordenado: sea animal o sea inerte, sea racional o no racional, porque todas, desde este aspecto, son adoradoras de Dios. En cuanto a la adoración según la modalidad
y las formas, como la inclinación (rukūʿ), la postración (sujūd) y otras modalidades delimitadas, esa es por el mandato; como si Él —glorificado y exaltado sea— dijera: «Vuestra capacidad no alcanza esto, pero os he favorecido elevando vuestra dignidad hasta estos rangos, y no llegaréis a ellos sino por el mandato; por eso os los he mandado». (al-Jāmiʿ, la segunda parte, capítulo sobre lo que dijo nuestro señor —Dios esté complacido con él— acerca del número de los alientos y de los pensamientos fugaces)
La causa de la prohibición de la carroña de la tierra es la sangre, porque es venenosa; y todo el que la come, Dios desvía su corazón de la piedad, pues la sangre de la carroña no ha salido, sino que se ha coagulado en su carne. Yo le dije: «Entonces, la carroña del mar es lo mismo: no hay diferencia entre ambas». Dijo: «Las bestias del mar no las toca el sol ni el aire por su continuo entrar en el agua; su sangre, pues, es fría: su naturaleza se ha ido, a diferencia de las bestias de la tierra, cuya sangre está cocida por el calor del sol y del aire; la naturaleza está completa en ella y su causa es fuerte. Así, todo el que la come, Dios desvía su corazón de la piedad. Ésta es la razón de impedir su consumo, y la paz». (al-Jāmiʿ, la segunda parte, capítulo sobre cuestiones de jurisprudencia)
Fuente: الجامع، الجزء الثاني، بَابٌ فِي مَسَائِلَ فِقْهِيَّةٍ
Ciertamente, todo santo (walī), su pie está sobre el pie de un profeta; es decir, prueba del mismo gusto que ese profeta y se orienta con la orientación de ese profeta, sin abarcar lo que era el estado de ese profeta, sino que obtiene una parte y una porción. (al-Jāmiʿ, la primera parte, capítulo sobre las respuestas de nuestro señor —Dios esté complacido con él— acerca de algunas expresiones extáticas (šaṭaḥāt) de los santos —Dios esté complacido con ellos—)
Fuente: الجامع، الجزء الأول، فصل في أجوبة سيدنا رضي الله عنه عن بعض شطحات الأولياء رضي الله عنهم
El ser humano no es el espíritu ni el cuerpo; es, más bien, la percepción engendrada entre ambos cuando se reúnen. (al-Jāmiʿ, la primera parte, capítulo: Un sol naciente y luces resplandecientes)
Fuente: الجامع، الجزء الأول، فَصْلٌ: شَمْسٌ طَالِعَةٌ وَأَنْوَارٌ سَاطِعَةٌ
Ciertamente, la dureza del corazón es la mayor de las calamidades, y Dios no ha probado a un siervo con nada más duro que ella después de la incredulidad. Las causas de la dureza quedan circunscritas a lo que ahora menciono; quien las evite todas, su corazón se ablandará con la ayuda de Dios y se alzará hacia el éxito. Y son éstas: persistir en cualquier pecado; la larga esperanza; airarse por otro que Dios —poderoso y majestuoso—; el rencor contra los musulmanes; el amor al mundo; el amor al mando; hacer lo que no incumbe, en palabra o en obra, aunque sea poco; la risa en exceso; la broma en exceso; alegrarse por las porciones inmediatas; entristecerse por perderlas; el descuido respecto del recuerdo de Dios —poderoso y majestuoso—; y la escasez de reflexión sobre los asuntos de la Otra Vida, como el asunto de la tumba, el asunto de la Resurrección, las diversas clases de sus horrores y sus escenarios, el asunto del Fuego y el resto de sus grilletes y cadenas, y el asunto del Paraíso y las diversas clases de su deleite y su alegría, desde sus huríes y sus palacios y demás. El descuido de todo ello es causa de la dureza; así como mezclarse con la gente de diversión y juego en lo que están de palabra y obra, escuchar sus conversaciones y sentarse con ellos sin necesidad legal; la compañía de los necios, como los inmaduros en edad, en juicio y en religión; comer lo ilícito y lo dudoso; la saciedad; beber mucha agua; consumir en exceso los placeres,
dormir en exceso; el excesivo discurrir del corazón en otra cosa que no sea el recuerdo de Dios —poderoso y majestuoso—, fuera de los estados de la Otra Vida, de la tumba y lo que hay después; la escasez del recuerdo de Dios —poderoso y majestuoso—; y la complacencia con el alma por considerar bueno su estado. Éstas son veinticuatro cualidades, cada una de las cuales es causa de la dureza del corazón.(Al-Ŷāmi‘, tomo primero, capítulo sobre algunos de sus consejos —que Allah esté complacido con él—)
Fuente: الجامع، الجزء الأول، فصل في بعض نصائحه رضي الله عنه
Y aconsejo a quien haya sido puesto al frente de la entrega del wird, que perdone a los hermanos sus yerros; que extienda el manto de su perdón sobre toda falta; que evite cuanto pueda suscitar en sus corazones animadversión, fealdad o rencor; que se afane en reconciliarles, y en apartar todo aquello que provoque odio en los corazones de unos hacia otros; y si se enciende un fuego entre ellos, que se apresure a apagarlo. Que su empeño en ello sea buscando la complacencia de Allah, Altísimo, y no por una porción de interés que exceda de eso; que reprenda a quien vea empeñado en la calumnia y la cizaña entre ellos; y que lo disuada con suavidad y con palabras afables... Y le incumbe alejarse de gravarles en lo que toca a su mundo; y no volver la mirada a lo que tienen en sus manos, creyendo que Allah, Altísimo, es Quien da y Quien retiene, Quien abate y Quien eleva. (Buġyat al-Mustafīd 2: 705)
Y la realidad de la ṭuma’nīna en la Ley sagrada es que quien se inclina y quien se postra, cuando alcanza el límite de la inclinación y la postración, se aquiete en ambas el tiempo suficiente para glorificar a Allah, Altísimo, con tres tasbīḥāt; y en el ḥadīṯ: y eso es lo mínimo de la inclinación y la postración. (Buġyat al-Mustafīd 2: 705)
Extended algo puro sobre aquello de lo que teméis que no esté puro y sentaos sobre ello (para quien quiera el recuerdo). Fin.. (Al-Rimāḥ 1: capítulo 31)
Cada uno de los Compañeros que transmitieron la religión tiene escrito en su hoja el conjunto de las obras de quienes vinieron después de él, desde su tiempo hasta el final de esta comunidad. Así pues, cuando se comprende esto, el mérito de los Compañeros no es algo a lo que puedan aspirar los que vinieron tras ellos, .... Luego —que Allah esté complacido con él— puso un ejemplo de la obra de los Compañeros en comparación con la de otros, y dijo: Nuestra obra, junto a la obra de ellos, es como el caminar de una hormiga junto a la rapidez del vuelo de la ganga. (Ŷawāhir al-Ma‘ānī 1: 282)
40Al-Ifādah al-Aḥmadiyyah for the Seeker of Eternal Felicity
Si oís de mí algo, sopesadlo en la balanza de la Ley sagrada: lo que concuerde, tomadlo; y lo que contradiga, dejadlo. (Al-Ifāda al-Aḥmadīya, artículo núm. 1)
La sutileza (al-luṭf) es de dos clases: una sutileza particular, que es a la que se alude con Su dicho —Altísimo sea—: [Sutil con lo que quiere]; y una sutileza general, que es a la que se alude con Su dicho —Altísimo sea—: [Allah es sutil con Sus siervos]. (Kašf al-Ḥiǧāb, en la biografía de al-‘Abbās ibn Kīrān)
44Al-Ifādah al-Aḥmadiyyah for the Seeker of Eternal Felicity
Si lo compras por Allah, entonces todo cuanto hay en él —piedra, árbol y planta— glorifica a Allah, Altísimo, y la recompensa de todo ello queda en tu hoja.
Y esto se lo dijo a un hombre que quería comprar un huerto y le pidió consejo sobre su compra, y se lo recordó.
(Al-Ifāda al-Aḥmadīya, artículo núm. 40)
45Al-Ifādah al-Aḥmadiyyah for the Seeker of Eternal Felicity
Lo mínimo que basta en la inclinación y la postración es el equivalente a tres tasbīḥāt reposadas, o seis apresuradas.
Lo dijo cuando se le preguntó por lo mínimo con lo que se obtiene el cumplimiento válido en la inclinación y la postración, y que recibe el nombre de ṭuma’nīna. Y dijo en una ocasión: quien no logre eso con el imán, que no cuente esa rak‘a; y ello, porque el que preguntaba le dijo: ¿y quien logra dos con el imán? Le dijo: que no cuente esa rak‘a. Y la fórmula del tasbīḥ en la inclinación es: سُبْحَانَ رَبِّيَ العَظِيمِ. Y en la postración: سُبْحَانَ رَبِّيَ الأَعْلَى.
(Al-Ifāda al-Aḥmadīya, artículo núm. 44)
46Al-Ifādah al-Aḥmadiyyah for the Seeker of Eternal Felicity
La bendición del alimento es realizar la oración en el lugar donde se come. Es decir, el alimento de la hospitalidad y del agasajo.
(Al-Ifāda al-Aḥmadīya, artículo núm. 48)
47Al-Ifādah al-Aḥmadiyyah for the Seeker of Eternal Felicity
Ve al paso de tu tiempo.
De este sentido: no deja ignorancia alguna quien pretende introducir en el momento algo distinto de lo que Allah ha manifestado en él.
(Al-Ifāda al-Aḥmadīya, artículo núm. 49)
48Al-Ifādah al-Aḥmadiyyah for the Seeker of Eternal Felicity
Uno de los cazadores cazó tres perdices; ató a dos, degolló a la tercera y se puso a desplumarla. Sus ojos lagrimeaban por una afección que padecía en ellos. Una de ellas lo miró y dijo a la otra: Este hombre es un pobre; su corazón se ha enternecido por nosotras: quizá nos suelte. Ella le dijo: ¿por qué lo has sabido? Dijo: He visto sus ojos lagrimear. Ella le dijo: Mira sus manos, y no mires sus ojos.
Y esto lo dijo acerca de un hombre que pretende el amor con su lengua y obra en contra de lo que pretende. Pues así como los ojos del cazador lagrimeaban por una afección, así también la lengua de ese pretendiente —por la hermosura de su pretensión con la lengua— lo hace por una afección interior que hay en él.
(Al-Ifāda al-Aḥmadīya, artículo núm. 53)
50Al-Ifādah al-Aḥmadiyyah for the Seeker of Eternal Felicity
Uno de los imames cobraba una remuneración por dirigir la oración y la daba en limosna. Cuando falleció y acudieron a él los dos ángeles del interrogatorio, la situación se le volvió confusa, y no se le inspiró el argumento hasta que le sobrevino una enorme fatiga. Luego, después de eso, se le presentó un hombre de hermosa apariencia y le dictó la respuesta. Cuando los dos ángeles se fueron, le preguntó: Por Allah, ¿quién eres tú? Le dijo: Yo soy tu obra buena. Le dijo: ¿y dónde te ausentaste de mí? Le dijo: Tú cobrabas una remuneración por el imamato. Le dijo: ¡Por Allah! Jamás en mi vida me la comí; sólo la daba en limosna. Dijo: Si te la hubieras comido, no me habrías visto nunca.
La causa de ello: que él hablaba sobre la fealdad de cobrar una remuneración por la oración y por otras obras de bien, como el adhān, el testimonio, la enseñanza del conocimiento y la fatwa.
(Al-Ifāda al-Aḥmadīya, artículo núm. 55)
51Al-Ifādah al-Aḥmadiyyah for the Seeker of Eternal Felicity
Vendrá una fayḍa sobre mis compañeros, hasta que la gente entre en nuestra ṭarīqa por oleadas. Vendrá esta fayḍa cuando la gente se halle en el colmo de la estrechez y de la dureza.
Y con esta fayḍa quería decir que se abrirá a un número muy grande de sus compañeros —que Allah esté complacido con él—. Y no veía lejana su época.
(Al-Ifāda al-Aḥmadīya, artículo núm. 58)
53Al-Ifādah al-Aḥmadiyyah for the Seeker of Eternal Felicity
Alabado sea Allah, que no nos han retrasado la oración del ẓuhr ni la del ʿaṣr.
La causa es que un grupo de beduinos asaltó unos camellos suyos, cerca de seiscientos camellos; y cuando fue informado de ello, lo mencionó.
(الإفادة الأحمدية، المقالة رقم 74)
54Al-Ifādah al-Aḥmadiyyah for the Seeker of Eternal Felicity
La casa bendita es aquella en la que hay un varón bendito y una mujer bendita.
La causa: se le dijo que algunos shuyūj habían dicho: «La casa bendita no hay en ella varón bendito ni mujer bendita», y entonces lo mencionó.
(الإفادة الأحمدية، المقالة رقم 80)
55Al-Ifādah al-Aḥmadiyyah for the Seeker of Eternal Felicity
El dhikr de la noche del viernes, cien veces la Ṣalāt al-Fātiḥ li-mā ughliqa etc., después de que la gente se duerma, expía cuatrocientos años.
(الإفادة الأحمدية، المقالة رقم 81)
56Al-Ifādah al-Aḥmadiyyah for the Seeker of Eternal Felicity
El dhikr en fila es mejor que hacerlo en solitario, por Su dicho —Exaltado sea—: {En verdad, Allah ama a quienes combaten por Su causa en filas, como si fueran una construcción compacta} .
La causa: que ellos se abstenían de entrar en el círculo el día del viernes, y él —que Allah esté complacido con él— los incitaba a ello y los animaba a hacerlo, por el amor de Allah —Exaltado sea— hacia quien lo realiza.
(الإفادة الأحمدية، المقالة رقم 84)
57Al-Ifādah al-Aḥmadiyyah for the Seeker of Eternal Felicity
Lo vi —que Allah le bendiga y le conceda paz— repetir la Fātiḥa en el šafʿ y el witr.
La causa: se le preguntó —que Allah esté complacido con él— por repetirla en ambas, y entonces lo mencionó. Y él —que Allah esté complacido con él— la repetía once veces. Y asimismo la sura al-Qadr once veces; y ello en el šafʿ y el witr, en cada rakʿa de ambas.
(الإفادة الأحمدية، المقالة رقم 90)
58Al-Ifādah al-Aḥmadiyyah for the Seeker of Eternal Felicity
Id a la zāwiya a enviar bendiciones sobre el Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz—.
Y esto lo dijo en los días de su Mawlid —que Allah le bendiga y le conceda paz—.
(الإفادة الأحمدية، المقالة رقم 95)
59Al-Ifādah al-Aḥmadiyyah for the Seeker of Eternal Felicity
Vete, pobrecillo, aprende un oficio mientras seas pequeño.
Y esto lo dijo a un طالبِ عِلْمٍ que había tomado de él el wird y se quedó sentado; le dijo: «Levántate para tu ocupación». Dijo: «No tengo ocupación; yo soy طالبٌ». Y entonces lo mencionó. Y era de su costumbre —que Allah esté complacido con él— incitar a sus compañeros a enseñar oficios a sus hijos, después de enseñarles lo que se les facilitara del Corán y enseñarles la escritura, para que no se pierdan.
(الإفادة الأحمدية، المقالة رقم 97)
60Al-Ifādah al-Aḥmadiyyah for the Seeker of Eternal Felicity
El كامل de entre los hombres está con Allah —Exaltado sea— sin “dónde”; no se le conoce por un مقام, ni queda atado a él; y su perfección lo devuelve a la gente como el retorno de quien imita, y vuelve como uno de la gente.
La causa: que se le preguntó sobre la palabra de al-Būṣīrī —Allah tenga misericordia de él— en su Dāliyya, donde dijo:
Quien no tiene مقام, su perfección = a la gente lo devuelve con el retorno de quien imita
Y entonces lo mencionó.
(الإفادة الأحمدية، المقالة رقم 125)
En cuanto al tapiz de la šarīʿa, es decir: «Dios os previene contra Sí mismo», mediante el temor a Él y la falta de seguridad frente a Su ardid en todas Sus dádivas hacia vosotros de bendiciones, y en apartar de vosotros todos los daños de los castigos, y en desplegar eso sobre vosotros a lo largo del transcurso de las noches y los días: guardaos, pues, de Su ardid en tal estado, pues no se siente a salvo del ardid de Allah sino aquel para quien se ha hecho inevitable el castigo del Poseedor de Majestad. Y en cuanto al tapiz de la ḥaqīqa: «Dios os previene contra Sí mismo», es decir, contra la indagación, el examen y la pretensión de alcanzar la esencia misma de la ذات, pues eso no es apropiado para vosotros, porque no podéis soportar ese asunto. Guardaos, pues, de que sobrevenga sobre vosotros el descenso de las tribulaciones por vuestra búsqueda de ese asunto; y deteneos en aquello que se os ha delimitado del mandato del Legislador —que Allah le bendiga y le conceda paz—. (جواهر المعاني 1: 429)
62Al-Ifādah al-Aḥmadiyyah for the Seeker of Eternal Felicity
No queda anulada la dádiva otorgada al receptor si comete algo de lo que anula las obras, distinto del širk con Allah, porque la dádiva no está en sus obras.No se anula sino cuando se anula la obra de quien se lo otorgó.
Su causa: que un hombre le preguntó acerca de quien le hubiera regalado una recompensa y luego hubiera cometido algo de los anuladores de las obras: ¿se le anula a él aquel don? Y él lo mencionó. Entonces le pidió que le concediera la recompensa de una vez de la Salāt al-Fātiḥ limā ughliqa, y él lo hizo, que Allah esté complacido con él. Y aquel hombre pretendía con ello que el Quṭb tiene una ‘iṣma como la ‘iṣma de la profecía.
(Al-Ifāda al-Aḥmadiyya, artículo núm. 135)
63Al-Ifādah al-Aḥmadiyyah for the Seeker of Eternal Felicity
No pretende sentarse arriba ni abajo; se sienta donde encuentra.
Su causa: que un hombre se disputó con otro por un lugar en el ẓīfa; uno de los dos solía sentarse en él. Y al oírlo dijo: Dice —Bendito y Altísimo sea—: [Esa Morada de la Otra Vida la destinamos para quienes no desean altivez en la tierra ni corrupción; y el buen fin es para los temerosos (de Allah)]. Entonces dijo alguno de ellos: el hombre es el que se sienta abajo; y él lo mencionó. Y se le preguntó: ¿acaso eso es altivez? Y dijo: Es altivez.
(Al-Ifāda al-Aḥmadiyya, artículo núm. 141)
64Al-Ifādah al-Aḥmadiyyah for the Seeker of Eternal Felicity
Allah te hará detenerte ante Él con una detención pura
Se lo dijo a un hombre que gastó dinero en la construcción de la instalación de abluciones de la zāwiya
(Al-Ifāda al-Aḥmadiyya, artículo núm. 149)
65Al-Ifādah al-Aḥmadiyyah for the Seeker of Eternal Felicity
Quien dude de un aumento o de una disminución en el wird, que se atenga a la certeza; y que añada cien fórmulas de istighfār, y tenga la intención con ellas de la reparación.
(Al-Ifāda al-Aḥmadiyya, artículo núm. 156)
66Al-Ifādah al-Aḥmadiyyah for the Seeker of Eternal Felicity
Quien haya perdido el šafʿ y el witr por haberse salido su tiempo después de la salida del sol, que los reponga; y que recite al-Yawhara tres veces, y tenga la intención con ello de la reparación, pues ciertamente ambos quedan reparados, y elevan la oración del día anterior a ellos, excepto la oración del ʿaṣr, pues ésta se eleva por sí misma, porque es la oración media.
(Al-Ifāda al-Aḥmadiyya, artículo núm. 157)
67Al-Ifādah al-Aḥmadiyyah for the Seeker of Eternal Felicity
Quien haya perdido la presencia (ḥuḍūr) en una obra, que recite Jawharat al-Kamāl después de ella con presencia, mirando hacia adelante, y tenga la intención con ella de la reparación; pues ciertamente aquella obra se le escribe con presencia.
(Al-Ifāda al-Aḥmadiyya, artículo núm. 158)
68Al-Ifādah al-Aḥmadiyyah for the Seeker of Eternal Felicity
Quien entierre con el difunto un Nombre de Sus Nombres —Altísimo sea— o un Corán, incurre en incredulidad. Porque el difunto, inevitablemente, se convierte en sangre y pus.
(Al-Ifāda al-Aḥmadiyya, artículo núm. 159)
70Al-Ifādah al-Aḥmadiyyah for the Seeker of Eternal Felicity
Quien quiera adelantar el wird de la mañana, que lo adelante una hora después del ʿišā’, el tiempo que tarda un lector en recitar cinco ḥizb, mientras la gente duerme.
(Al-Ifāda al-Aḥmadiyya, artículo núm. 162)
71Al-Ifādah al-Aḥmadiyyah for the Seeker of Eternal Felicity
Quien no encuentre con quién recitar el dhikr del viernes, que lo recite solo, de mil a mil seiscientas fórmulas de tahlīl.
(Al-Ifāda al-Aḥmadiyya, artículo núm. 164)
72Al-Ifādah al-Aḥmadiyyah for the Seeker of Eternal Felicity
Quien haya perdido las dos rakʿa transmitidas entre el magrib, que haga ṣalāt sobre el Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— cincuenta veces con la Salāt al-Fātiḥ limā ughliqa. Etc.. Obtendrá su mérito.
(Al-Ifāda al-Aḥmadiyya, artículo núm. 172)
73Al-Ifādah al-Aḥmadiyyah for the Seeker of Eternal Felicity
El sentido de lā ilāha illā Allāh es: Aquel hacia quien se orienta toda la existencia con magnificación, reverencia, sumisión y humillación.
(Al-Ifāda al-Aḥmadiyya, artículo núm. 178)
74Al-Ifādah al-Aḥmadiyyah for the Seeker of Eternal Felicity
El pobre al que se refiere su dicho —que Allah le bendiga y le conceda paz—: “¡Oh Allah, hazme vivir pobre...”, etc., es el lugar de la mirada de Allah entre Su creación; no se pretende con ello a los pobres de escasos recursos.
Dijo el erudito al-Ḥajūjī en el margen de este artículo, en su ejemplar manuscrito de este libro bendito: no se pretende con ello pedir la pobreza y la escasez de dinero; antes bien, lo pretendido es la humildad ante Allah y la necesidad de Él, a imitación del ḥadiz de su antepasado, el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—, cuando dijo: “No soy sino un siervo; como como come el siervo y me siento como se sienta el siervo”; y también por su dicho —que Allah le bendiga y le conceda paz— al beduino que tembló por su majestad: “Tranquilízate, pues yo soy hijo de una mujer que comía carne seca en La Meca”; y también por su dicho —que Allah le bendiga y le conceda paz—: “¡Oh Allah, hazme vivir pobre, hazme morir pobre y resucítame en el grupo de los pobres!”
(Al-Ifāda al-Aḥmadiyya, artículo núm. 190)
75Al-Ifādah al-Aḥmadiyyah for the Seeker of Eternal Felicity
El enfermo puede elegir respecto al dhikr del wird hasta que sea capaz.
Se lo dijo a un consultante que le preguntó por el febril: si recita el wird; y él lo mencionó.
(Al-Ifāda al-Aḥmadiyya, artículo núm. 191)
++++Nosotros somos pobres menesterosos: no tenemos sino a Allah y al Profeta, que Allah le bendiga y le conceda la paz, en la existencia.
(al-Ifāda al-Aḥmadiyya, artículo núm. 198)
76Al-Ifādah al-Aḥmadiyyah for the Seeker of Eternal Felicity
La gente hoy es como las gallinas: dales y no obtendrán nada en sus bocas; y no les importa en ello de dónde vinieron ni adónde van.
Y dijo esto indicando que lo más apropiado para la persona es que se pida cuentas a sí misma y se examine en toda cosa, pequeña o grande, y que se aplique a depurarla, purificarla y limpiarla, en vez de malgastar los tiempos y de descuidarse de los actos de obediencia; pues, de otro modo, será responsable de todos sus movimientos. Ha llegado en el hadiz: «No se moverán los dos pies de un siervo el Día de la Resurrección hasta que sea preguntado por cuatro cosas: por su vida, en qué la consumió; por su juventud, en qué la gastó; por su riqueza, de dónde la adquirió y en qué la gastó; y por su conocimiento, qué hizo con él».
(al-Ifāda al-Aḥmadiyya, artículo núm. 200)
Y véase asimismo el libro al-ʿIbra bi-ṭūl al-ʿibra.
Por mi vida, no dejamos la basmala unida a la Fātiḥa, ni en la oración ni fuera de ella, por el hadiz transmitido acerca de su virtud, reafirmado con juramento. Lo mencionó al-Ghāfiqī en Faḍl al-Qurʾān.
Y su expresión «unida» significa: sin separación mediante una pausa.
Y dijo nuestro señor, que Allah esté complacido con él, otra vez acerca de la causa de ello, cuyo texto es: «Por mi vida, no dejamos la basmala unida a la Fātiḥa, ni en la oración ni fuera de ella, por el hadiz transmitido acerca de su virtud, reafirmado con juramento». Y el texto del hadiz es Su dicho —que Allah le bendiga y le conceda la paz—: «Allah, Altísimo sea, dijo: “¡Oh Isrāfīl! Por Mi Poder y Mi Majestad, y Mi Generosidad y Mi Nobleza: quien recite “En el nombre de Allah, el Compasivo, el Misericordioso” unida a la Apertura del Libro una sola vez, sed testigos ante Mí de que ciertamente le he perdonado; he aceptado de él las buenas obras; he pasado por alto para él las malas acciones; no quemaré su lengua con el fuego; y le daré amparo del castigo de la tumba, del castigo del Fuego, del castigo del Día de la Resurrección y del pavor mayor”». Etc... Y he mencionado su cadena de transmisión en nuestro libro Nūr al-Sirāj. Y lo mencionó también el autor de al-Rimāḥ. Que lo consulte quien quiera.
(al-Ifāda al-Aḥmadiyya, artículo núm. 204)
(Véase el libro Nūr al-Sirāj)
(Y véase el libro al-Rimāḥ)
78Rimāḥ — The Lances of the Party of the Merciful
La gente común no conoce la obra hecha para Allah, Altísimo sea.
Es decir: todas sus obras están viciadas, adulteradas. Y que la obra hecha para Allah no la realiza sino el poseedor de la apertura; y dijo verdad, que Allah esté complacido con él. Y con «la gente común» se refiere a la gente del velo, los que no tienen apertura.
(al-Ifāda al-Aḥmadiyya, artículo núm. 207)
79Al-Ifādah al-Aḥmadiyyah for the Seeker of Eternal Felicity
Esta es una mezquita envilecida; nos es obligatorio abandonarla.
Y la causa de ello: que se mencionó ante él, en la noche del veintisiete de Ramadán, que las mujeres pernoctan en al-Qarawiyyīn y lanzan ululaciones al concluir la recitación completa del Corán; y preguntó cuántas pernoctan, y se dijo: trescientas o menos. Entonces dijo: «¿Acaso todas estarán en estado de pureza y no habrá entre ellas mujeres lactantes?». Y se le dijo: «Ellas traen consigo aquello en lo que depositan los excrementos de los niños». Y lo mencionó.
Luego dejó de rezar en ella, y así también sus compañeros, durante unos cuatro meses. Después, Allah, Altísimo sea, inspiró al caíd del lugar y ordenó revocarla con yeso y renovar su alfombrado; y cuando oyó eso, volvió a bajar a rezar en ella la oración del viernes conforme a su costumbre, que Allah esté complacido con él.
(al-Ifāda al-Aḥmadiyya, artículo núm. 243)
80Al-Ifādah al-Aḥmadiyyah for the Seeker of Eternal Felicity
¡Por Allah! No hay, ante Allah, nada más aborrecible que ellos sobre la faz de la tierra.
Y dijo esto acerca de los sabios soberbios. Su continuación es: [Allah los maldice, y maldice a quien los engrandece]. Se le dijo: «¿Besar su mano es engrandecimiento?». Dijo: [Es engrandecimiento], y recitó Su dicho, Altísimo sea: {Así sella Allah todo corazón de soberbio tirano}, y Su dicho: {Ciertamente Él no ama a los altivos}.
(al-Ifāda al-Aḥmadiyya, artículo núm. 259)
81Al-Ifādah al-Aḥmadiyyah for the Seeker of Eternal Felicity
Dice —que Allah le bendiga y le conceda la paz—: «No hay fe para quien no tiene fidelidad al depósito (amāna)».
Su causa: que un hombre de sus compañeros fue depositario de un dinero y lo destinó a su propio interés, sin permiso de su dueño; este se quejó de él, y él se puso a reprenderlo con este noble hadiz.
(al-Ifāda al-Aḥmadiyya, artículo núm. 261)